
Por Francisco Hernández
CHETUMAL.- Luego de que el exgobernador de Quintana Roo Mario Villanueva Madrid recibiera al morenista cancunense Rafael Marín Mollinedo en la casa donde permanece en reclusión domiciliaria y les tomaran una foto que fue publicada, páginas de redes sociales y hasta medios de comunicación iniciaron una campaña con señalamientos que apuntan a restringirle las visitas y las comunicaciones con el exterior para que no opine ni hable sobre política o con políticos.
Una declaración llamativa fue la del diputado del PT Hugo Alday Nieto, que es abogado, pero que interpretó la visita como si fuera una reunión de partido político y consideró que Mario Villanueva no podía participar en ella por tener suspendidos sus derechos ciudadanos, porque esa suspensión debe extenderse a que se abstenga de participar en reuniones o actividades de carácter político u opinar sobre estos temas.
Consideró que es “atípico” que Villanueva mantenga una vida pública activa, con presencia constante en redes sociales y opiniones sobre el panorama político-electoral de Quintana Roo pese a estar cumpliendo una condena penal, pues, según Alday, estar en prisión domiciliaria es el equivalente a estar en un centro penitenciario, por lo que el exgobernador no debería “subirse”, es decir, opinar ni hablar, sobre temas políticos de la entidad, pero no fundamentó su postura en alguna ley que indique lo que él declaró.
Ante esta postura que implica una petición de restringir sus derechos humanos a la libertad de expresión, las comunicaciones con el exterior y a las visitas del exgobernador chetumaleño, que ni en los centros penitenciarios federales se restringen al grado que dice el abogado diputado, porque se caería en actos contra la dignidad humana prohibidos por la Constitución, Mario Villanueva Madrid emitió una aclaración pública en sus redes sociales para defenderse de esta campaña armada en su contra, que consideró que podría buscar, malintencionadamente, revocar su prisión domiciliaria o impedirle obtener la libertad condicionada que tramita actualmente.
Postura de Mario Villanueva Madrid
“Aclaración pública de Mario Villanueva. A la opinión pública y a los medios de comunicación:
Ante las recientes versiones y comentarios surgidos a raíz de la visita de mi amigo de muchos años Rafael Marín, ocurrida este fin de semana en Chetumal, me veo en la necesidad de precisar los siguientes puntos para evitar interpretaciones erróneas o malintencionadas:
Recibí a Rafael Marín como lo que es, un amigo de muchos años que, aprovechando su estancia en la capital y preocupado por mi estado de salud, tuvo la atención de visitarme. Soy un hombre de casi 78 años que el próximo mes de mayo cumplirá 25 años privado de su libertad. No puedo, ni quiero, negarme a recibir a quienes me aprecian.
Un amigo me pidió una foto y se la concedí; la interpretación que cada quien quiera darle corre por su cuenta, pero para mí fue un acto de amistad. Me llama la atención que algunas páginas de Facebook y medios de comunicación cuestionen que reciba visitas, tenga reuniones o mantenga contacto con el exterior.
Es importante aclarar: Desde el 8 de septiembre de 2010, como a cualquier persona privada de la libertad, se me suspendieron mis derechos políticos, que consisten únicamente en votar y ser votado, o sea, ser candidato y pertenecer a partidos políticos.
Sin embargo, jamás se me ha cancelado el derecho a la libre expresión. Incluso estando en el Reclusorio Norte —una de las nueve cárceles en las que me han tenido—, otorgué entrevistas a medios nacionales, como la concedida en televisión abierta al periodista Ciro Gómez Leyva.
En estos años de prisión he recibido a magistrados, funcionarios de alto nivel, amigos de Felipe Carrillo Puerto, de José María Morelos y de todo el estado; de otros estados de la República, así como del extranjero; militantes de todos los colores partidistas y líderes religiosos.
Aquí donde me encuentro actualmente no se esconde nada; quienes me han visitado saben que hay una bitácora de registro que no es manejada por mí, sino por las autoridades que me custodian. La ley me concede el derecho humano de estar en contacto con mis amigas, amigos y allegados; esto no es un privilegio, es un derecho vigente en la Ley.
A través de mi Fundación Mario Villanueva, continúo impulsando temas de apoyo social. Mantengo una página de Facebook desde el año 2013 donde recibo mensajes y peticiones de la ciudadanía.
Es mi forma de seguir presente y útil para mi estado, dentro de las limitaciones que mi situación jurídica impone.
No pertenezco a ningún partido político, pero agradezco el apoyo de varias figuras políticas, quienes me brindan su respaldo en momentos críticos.
No olvido que en 2019 la Legislatura del Estado, de manera unánime y tras la revisión de tres legislaturas distintas en más de seis años, me declaró inocente, porque las y los diputados llegaron a la conclusión de que los hechos de los que me acusaron son falsos.
Ese acuerdo fue publicado en el Periódico Oficial del Estado el 29 de mayo de ese año. Fui acusado de proteger a alguien que años después quedó en libertad; resulta irónico que, mientras que los demás acusados están libres , yo siga luchando día a día por demostrar mi inocencia.
Si por ejercer mi derecho a la libre expresión y de reunión, por recibir a un amigo o por tomarme una fotografía, pretenden revocar mi prisión domiciliaria o evitar a toda costa mi libertad condicionada para regresarme a prisión, estarían cometiendo una injusticia más sobre un hombre que solo busca pasar sus años junto a su familia y amigos con dignidad y con el cuidado de su salud.
Lo único que he pedido estos años es que se aplique la ley en el estricto sentido del derecho, lo que hasta ahora no ha sido así.
Sigo en la lucha, sigo presente y, sobre todo, sigo siendo un hombre que valora la lealtad y la amistad por encima de la política. Una vez más, gracias a todas y todos los que con su solidaridad me mantienen con optimismo a pesar de la adversidad. Atentamente, Mario Villanueva”.
La ley que ignora el abogado diputado Hugo Alday
Cabe agregar que las restricciones que pide el diputado Hugo Alday Nieto, que casi son poner a Mario Villanueva en aislamiento o una “bartolina” para callarlo sobre política o impedirle recibir visitas de políticos no tienen fundamento en la ley ni se aplican en los centros penitenciarios como él afirma, por lo que menos tendrían que aplicarse a la prisión domiciliaria, porque esta tiene un régimen menos restrictivo que los penales, pues de lo contrario ni siquiera podría convivir de manera permanente con su familia.
Aunque es abogado, es notorio que Hugo Alday ignora la Constitución, como ya ha demostrado en otras ocasiones, pero en este caso ignora particularmente la Ley Nacional de Ejecución Penal, que establece las reglas para la reclusión de personas sentenciadas, pues esta garantiza el goce de los derechos humanos que defiende Mario Villanueva, así como su derecho a recibir visitas y a mantener comunicaciones con el exterior, además de prohibir tratos discriminatorios por su condición jurídica, sus opiniones o su filiación política.
Asimismo, dicha ley considera como un atentado contra la dignidad humana cualquier intento de anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas por su estado de reclusión.
El artículo 4 de la Ley Nacional de Ejecución Penal, que ignora el diputado Alday, establece los principios rectores del Sistema Penitenciario: “El desarrollo de los procedimientos dentro del Sistema Penitenciario debe regirse por los siguientes principios:
Dignidad. Toda persona es titular y sujeta de derechos y, por lo tanto, no debe ser objeto de violencia o arbitrariedades por parte del Estado o los particulares.
Igualdad. Las personas sujetas a esta Ley deben recibir el mismo trato y oportunidades para acceder a los derechos reconocidos por la Constitución, Tratados Internacionales y la legislación aplicable, en los términos y bajo las condiciones que éstas señalan.
No debe admitirse discriminación motivada por origen étnico o nacional, el color de piel, la cultura, el sexo, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, económica, de salud o jurídica, la religión, la apariencia física, las características genéticas, la situación migratoria, el embarazo, la lengua, las opiniones, las preferencias sexuales, la identidad o filiación política, el estado civil, la situación familiar, las responsabilidades familiares, el idioma, los antecedentes penales o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y con el objeto de anular o menoscabar los derechos y las libertades de las personas”.
El artículo 9 de la misma ley, que tampoco conoce el diputado Alday de acuerdo con lo que declaró, establece los derechos de las personas privadas de su libertad en un centro penitenciario, de la siguiente manera:
“Las personas privadas de su libertad en un centro penitenciario, durante la ejecución de la prisión preventiva o las sanciones penales impuestas, gozarán de todos los derechos previstos por la
Constitución y los Tratados Internacionales de los que el Estado mexicano sea parte, siempre y cuando estos no hubieren sido restringidos por la resolución o la sentencia, o su ejercicio fuese incompatible con el objeto de éstas.
Para los efectos del párrafo anterior, se garantizarán, de manera enunciativa y no limitativa, los siguientes derechos:
I. Recibir un trato digno del personal penitenciario sin diferencias fundadas en prejuicios por razón de género, origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidades, condición social, posición económica, condiciones de salud, religión, opiniones, preferencias sexuales o identidad de género, estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana”.
Y agrega después: “Toda limitación de derechos sólo podrá imponerse cuando tenga como objetivo garantizar condiciones de internamiento dignas y seguras, en su caso, la limitación se regirá por los principios de necesidad, proporcionalidad e idoneidad”.
La misma ley garantiza a sentenciados en los centros de reclusión las visitas personales, familiares, íntimas, religiosas, humanitarias y asistenciales, sin que en caso alguno pueda impedirse el contacto corporal de la persona visitante con la persona visitada, salvo que alguna de las dos solicite tal restricción, con la sola limitación a un tope de horas semanales, y no establece el aislamiento total o la restricción total de visitas ni como sanción disciplinaria.
Mario Villanueva Madrid está en prisión domiciliaria, por lo que tiene restringido el derecho a la libertad y está bajo custodia de elementos de la Guardia Nacional que llevan el registro de sus visitas y sus actividades en su casa conforme a la ley, el reglamento y los protocolos en la materia.
Tiene suspendidos sus derechos políticos, pero no sus derechos humanos como pretende el diputado Hugo Alday, quien también parece ignorar que el sistema penitenciario tiene como uno de sus fines promover la reinserción social del sentenciado, no su aislamiento social.