Un vocero del conspiracionismo

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Signos

Cierto:

Uno de los grandes beneficiarios de la situación penal de Mario Villanueva es el Diputado Hugo Alday Nieto.

Y por eso el queretano está entre quienes menos calidad moral tienen para condenar como prohibidas las reuniones en el domicilio del chetumaleño a las que suelen asistir personas vinculadas a la actividad política; encuentros que el Diputado censura y denuncia ante la opinión pública en tanto la condición de arraigo domiciliario del anfitrión.

Porque fue Villanueva el que eligió a Joaquín Hendricks como su sucesor. (Ya la versión de que esa fue la gota que derramó el vaso de la venganza en su contra del entonces Presidente Ernesto Zedillo, que había ordenado que la sucesora fuese Addy Joaquín; la idea de que ese y otros desafueros políticos obraron la persecución policial contra el exGobernador, eso es capítulo aparte). Y fue la hija de Hendricks, Leslie, la que eligió, en efecto, al ahora Diputado local de Quintana Roo como su primer esposo. Fue la hija de Hendricks la que propició asimismo, y por eso mismo, bajo los fueros políticos de su papá Gobernador (libre además de todo compromiso con el presidencialismo priista porque el PRI perdió entonces por vez primera la Presidencia de la República), que el ahora pretendido inquisidor jurídico de Villanueva despegara en la política. Y es por eso que hoy día, y muy de izquierda, y justo cuando su grupo político gobernante tiene problemas en el entorno sucesorio de la gubernatura (porque el PT y el Verde juegan en la misma alianza percudida del Morena en la Entidad), es por eso que el queretano Legislador de Quintana Roo apura la denuncia para satanizar a Villanueva.

Sí, sí: ahora es que debía ser.

Es una reacción convenida -vengativa y conveniente- de su grupo frente a la evidencia (desde la imagen de una visita del candidato del obradorismo al exGobernador) de que Villanueva opera en favor de la candidatura de Rafael Marín, candidato ya identificado como del obradorismo y el más perfecto enemigo del grupo del Diputado Alday.

Es simple. Es la política del oportunismo vulgar en las democracias de centavo, donde la interpretación de la ley se usa cual recurso alternativo del poder fáctico.

Y así se enseña el cobre de un conspiracionismo metido en el Caballo de Troya de la alianza de la regeneración moral obradorista, que prueba que los aliados del partido presidencial, el Verde y el PT, son sus peores enemigos: a los que ha dejado crecer a su costa y para su desgracia, y los que empiezan a creer -el Partido del Trabajo al son del Verde, a cuya historia fundacional desde el salinismo privatizador están ligados sus genes simuladores y traicioneros- que pueden desprenderse del Morena para seguir dominando, pero ya por cuenta propia, los destinos y los negocios del Estado caribe, en la misma línea en que la prole verde se ha declarado con fuerza propia para seguir controlando San Luis Potosí sin tener que fingir más que, como en Quintana Roo, son iguales a los obradoristas de la Regeneración Nacional.

SM

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