Plantean abrir sectores del Santuario del Manatí a actividades ecoturísticas

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CHETUMAL.- El Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo (Ibanqroo) trabaja en una modificación del Programa de Manejo de la Reserva Estatal Santuario del Manatí, en la Bahía de Chetumal, con el propósito de permitir y regular actividades ecoturísticas dentro del Área Natural Protegida, informó su titular, Javier Carballar Osorio.

La propuesta se desarrolla a pesar de que la bahía cuenta con protección ambiental desde el 24 de octubre de 1996, cuando fue declarada Área Natural Protegida para conservar el hábitat del manatí antillano, especie catalogada en peligro de extinción.

El funcionario explicó que los trabajos de actualización comenzaron en agosto de 2026 y se realizan mediante un subconsejo en el que participan representantes del Ibanqroo, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la Secretaría de Turismo de Quintana Roo (Sedetur) y el Instituto Tecnológico de Chetumal (ITCH).

De acuerdo con Carballar Osorio, la intención es revisar las disposiciones vigentes para establecer las condiciones bajo las cuales podrían desarrollarse actividades turísticas en determinados sectores de la bahía, así como regular aquellas que actualmente no se encuentran prohibidas.

Sin embargo, no precisó cuáles serían las actividades autorizadas ni los sitios específicos donde podrían llevarse a cabo, aspectos relevantes debido a la importancia ambiental de la reserva y a la vulnerabilidad de las especies que habitan en ella.

El director del Ibanqroo señaló que la propuesta se encuentra en una etapa de análisis dentro del subconsejo y que posteriormente deberá someterse a consulta pública, antes de avanzar hacia su eventual aprobación.

“Está el área protegida y tiene sus subconsejos, en los que participan todos los estratos que participan y están en el área natural protegida, en este subconsejo se está trabajando al interior del subconsejo, la modificación, las actualizaciones del programa de manejo para después salir a una consulta pública”, explicó.

El organismo estatal pretende que la actualización del documento pueda aprobarse antes de que concluya 2026, aunque todavía no se ha informado una fecha para la consulta ciudadana ni se han dado a conocer los cambios concretos que serían incorporados.

Carballar Osorio sostuvo que la modificación busca impulsar actividades económicas compatibles con la conservación del entorno natural, mediante reglas que permitan aprovechar determinados espacios sin comprometer la integridad de los ecosistemas.

En ese sentido, afirmó que el instituto respaldará las propuestas que cumplan con criterios de ordenamiento y sustentabilidad, siempre que no representen daños para las especies silvestres ni para las condiciones ambientales de la reserva.

La iniciativa se plantea cuando la Bahía de Chetumal está próxima a cumplir tres décadas como Área Natural Protegida, reconocimiento que recibió el 24 de octubre de 1996 para preservar uno de los principales hábitats del manatí antillano en Quintana Roo.

La conservación de esta especie constituye uno de los objetivos centrales del santuario, debido a los riesgos que enfrenta por las actividades humanas y las alteraciones de su entorno.

Entre las conductas que pueden afectar a los manatíes se encuentran perseguirlos, tocarlos, alimentarlos o intentar nadar cerca de ellos, debido a que estas interacciones pueden provocarles estrés, modificar su comportamiento y generar riesgos de transmisión de enfermedades.

La Profepa ha advertido sobre las consecuencias de estas prácticas y las autoridades ambientales contemplan sanciones por las interacciones directas que contravengan las disposiciones de protección de la especie.

Otro de los riesgos asociados con las actividades humanas en la bahía es la circulación descontrolada de embarcaciones y motos acuáticas, que pueden provocar colisiones con los manatíes y ocasionarles lesiones graves o incluso la muerte.

Además, el tránsito de este tipo de unidades puede afectar las zonas de pastos marinos que forman parte de la alimentación de estos mamíferos acuáticos.

Por estas razones, la eventual ampliación de actividades turísticas dentro del santuario plantea la necesidad de establecer restricciones claras sobre las áreas de operación, los medios de transporte permitidos y las condiciones de interacción con el entorno.

Aunque el titular del Ibanqroo aseguró que la actualización mantendrá los criterios de sustentabilidad, no detalló si se contemplan nuevas rutas de navegación, recorridos turísticos, actividades recreativas o restricciones específicas para proteger las zonas utilizadas por los manatíes.

Tampoco explicó qué mecanismos de vigilancia se aplicarían para garantizar el cumplimiento de las disposiciones que eventualmente se incorporen al Programa de Manejo.

El funcionario insistió en que el propósito es promover modalidades de turismo que puedan desarrollarse bajo condiciones reguladas y sin afectar los recursos naturales de los que dependen las comunidades de la región.

“Actividades ecosustentables, vaya, turismo, por ejemplo, cierto tipo de turismo con ciertas características, con ciertas reglas para que justamente no afecten a las especies silvestres, a los ecosistemas de los cuales vivimos todos”, manifestó.

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